¿QUÉ CRITERIOS SE SIGUEN PARA ELEGIR UN LÁSER PARA EL TRATAMIENTO DE LAS VARICES?
Un láser se elige en función de 3 parámetros: longitud de onda, energía y duración del pulso. La longitud de onda se elige por su especificidad para un cromóforo dado. La energía o fluencia debe ser suficiente pero limitada. La sangre debe seguir absorbiendo energía y no coagularse súbitamente, de esta forma se producirá la adecuada transferencia de calor a la pared venosa y su daño irreversible.
La longitud del pulso debe ser menor que el TDT (Tiempo de Daño Térmico) de la vena y más largo que el TRT (Tiempo de Relajación Térmica) de la sangre. Es decir, precisamos poder calentar la sangre un tiempo suficiente que permita la transferencia de calor a la pared venosa y su daño térmico. Un láser tiene una penetración en el tejido diferente en función de su longitud de onda y una absorción distinta.
De la relación entre ambas nace la selectividad, que es el criterio para elegir el láser de tratamiento en las varices. En nuestro caso, la selectividad es máxima a 585 nm, 910 nm y 1064 nm. Se elige la emisión láser a 1064 nm porque tiene mayor capacidad de penetración y muchas de las lesiones varicosas se encuentran en dermis profunda. Parece más sensato seleccionar el láser de máxima penetración. Por todo ello, nuestro criterio es que el láser de Neodimio-YAG a 1064 Nm es el más indicado para este tipo de tratamientos.
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